Sobre mi
Conoce quién está detrás de este espacio y cómo puedo ayudarte en tu proceso
Soy Anabel Martín, Psicóloga Sanitaria, y creo que pedir ayuda es una forma de cuidarse.
Si has llegado hasta aquí, quizá estés pasando por un momento en el que sientes que algo ha cambiado, que ya no te sientes como antes o que llevas demasiado tiempo intentando poder con todo.
Y quiero contarte algo antes de hablarte de mi formación y experiencia: yo también estuve en ese lugar en algún momento de mi vida. También necesité pedir ayuda profesional y descubrí que no tenía por qué resolverlo todo sola.
Aquella experiencia cambió mi manera de entender la psicología y comencé a verlo, no solo como un hobby que me interesaba, sino a sentirlo como algo a lo que me tenía que dedicar sí o sí.
Porque detrás de cada persona que llega a una consulta, hay una historia, unas circunstancias y una forma personal de sentir las cosas. Y creo que, para acompañar de verdad, no basta con conocer las técnicas, también es necesario hacerlo desde la empatía, el respeto y la cercanía.
Porque, como bien decía Carl Jung: «Conozca todas las teorías, domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana, sea apenas, otra alma humana»

A lo largo de mi trayectoria profesional he acompañado a muchas personas en algunos de los momentos más difíciles de sus vidas, momentos que yo también he tenido que transitar y que me han permitido crecer de manera profesional y personal.
La vivencia de esos momentos y experiencias son las que me han llevado a especializarme en Duelo y Trastornos del Estado de Ánimo, como ansiedad o depresión, enseñándome dos cosas importantes:
La primera es que el duelo es una de las vivencias más universales que existen. Antes o después todos nos enfrentaremos a alguna pérdida importante: La muerte de un ser querido, una ruptura, una enfermedad, un cambio de vida o cualquier situación que nos rompa .
La segunda es que estas vivencias generan emociones intensas y, muchas veces, difíciles de comprender y gestionar: tristeza, culpa, rabia, miedo, incertidumbre… Cuando estas emociones nos desbordan o sentimos que no sabemos cómo manejarlas, pueden afectar profundamente a nuestro bienestar e incluso, favorecer la aparición de problemas como la ansiedad o la depresión.
Por eso, entiendo la terapia como un espacio en el que no solo buscamos que el dolor desaparezca, sino en el que podamos comprender qué nos está pasando, poner palabras a lo que sentimos y aprender a relacionarnos con nuestras emociones de una forma más compasiva. Porque sentirte acompañado, también es parte del proceso.
Mi forma de trabajar
Mi objetivo no es decirte cómo deberías sentirte, sino ayudarte para que puedas entender lo que te está pasando y proporcionarte herramientas que te ayuden a recuperarte poco a poco.
En terapia utilizo diferentes enfoques y técnicas que por supuesto no son normas generales, sino que adapto a cada persona y sus necesidades concretas. Trabajo principalmente desde la Terapia Cognitivo-Conductual, que nos permite identificar pensamientos, creencias o patrones disfuncionales que son los que pueden estar manteniendo tu malestar.
También utilizo como herramienta la Terapia de Aceptación y Compromiso, que nos permite aprender a relacionarnos con nosotros mismos de una manera más amable y evita que luchemos constantemente con nuestros pensamientos y emociones, influyendo en todo aquello que sentimos.
Mediante técnicas de Activación Conductual, te ayudaré a recuperar tu actividad para que puedas volver a conectar con todo aquello que antes te ilusionaba y te hacía sentir mejor, mejorando así tu estado de ánimo y recuperando poco a poco tu vida.
Por otro lado, las técnicas de regulación emocional, nos permitirán volver a la calma en momentos en los que las emociones se disparan y nos llevan a estar altamente activados.
Además de otras más como las técnicas de resolución de problemas, técnicas de relajación, técnicas de autoestima o habilidades de comunicación, siempre buscando que la terapia se adapte a tus necesidades y vivencias personales.
No puedo hacer que desaparezca el dolor, porque el dolor forma parte de las pérdidas importantes de la vida, pero sí puedo acompañarte para que ese dolor no se convierta en un sufrimiento que te impida seguir viviendo, ayudándote a integrar lo ocurrido y a recuperar, poco a poco, el equilibrio y el bienestar.
Mi Experiencia
A lo largo de mi trayectoria profesional he acompañado especialmente, aunque no únicamente, a personas que atraviesan procesos de duelo o dificultades relacionadas con el estado de ánimo, como la ansiedad y la depresión, ayudándoles a comprender lo que les está ocurriendo y a desarrollar herramientas saludables de afrontamiento. Ademas, trabajo también con estrés, gestión emocional o autoestima, entre otros.
En cuanto a mi trabajo con duelo, considero que este es la experiencia más universal que existe, y ocupa lugar muy especial en mi manera de entender la psicología.
En nuestra sociedad estamos acostumbrados a relacionar duelo con fallecimiento, pero no tiene por qué ser así. El duelo no se siente únicamente por perder a alguien, sino que también se puede sentir cuando perdemos una relación, un trabajo, un proyecto de vida, una etapa de nuestra vida o una versión de nosotros mismos que ya no está, y es posible que no vuelva nunca, como nuestra vida tras la maternidad / paternidad.
Por eso mi manera de acompañar en duelo parte de una idea que considero fundamental: Trabajar en duelo no significa olvidar para seguir adelante.
En el trabajo con ansiedad, acompaño a personas que conviven con un estado continuo de preocupación, anticipación o miedo, ayudándolas a comprender qué está alimentando esta ansiedad y recuperar, poco a poco, una mayor sensación de control en sus vidas.
En los procesos depresivos, trabajamos aspectos como la pérdida de motivación, el aislamiento, los pensamientos negativos, la culpa o la sensación de pérdida de sentido a su vida. El objetivo es ir recuperando progresivamente la conexión con uno mismo y con aquellas actividades y personas que nos aportan significado a nuestra vida.
También acompaño a personas que sienten que sus emociones les desbordan, que no saben identificar lo que sienten o que tienen dificultades para gestionar emociones degradables como la tristeza, la rabia, el miedo o la frustración. En estos casos trabajamos para comprender las emociones, aprender a regularlas y desarrollar una relación más compasiva con uno mismo.
En cuanto a la Autoestima, es otro de los aspectos que podemos trabajar en terapia: aprender a cuestionar la forma en la que nos hablamos, identificar las creencias negativas sobre nosotros mismos y construir una valoración más flexible y respetuosa.
Mi forma de trabajar parte de una idea clara: no hay dos personas iguales, y, por tanto, no va a haber dos procesos terapéuticos iguales. Por eso adapto las técnicas y herramientas a tu historia, tus necesidades y el momento vital en el que actualmente te encuentres.
Para mí, el proceso de terapia consiste en que puedas comprenderte para conseguir que dejes de luchar contra tí mismo y empieces a construir tu vida de una forma diferente, cambiando la manera en que te relacionas contigo y con lo que te está sucediendo.
Un poquito más sobre mí...
Además de psicóloga, soy escritora. He creado un cuento infantil, Antón aliento de dragón, para hablar sobre las emociones de una manera sencilla y cercana, porque creo que aprender a entender sobre ellas desde pequeños puede suponer un importante cambio en la manera en que nos relacionamos tanto con nosotros mismos como con los demás, a lo largo de toda nuestra vida.
En este cuento, Antón, un niño de cinco años, suele estar contento: salta, ríe y juega. Pero, a veces, también se pone triste, se siente culpable o se enfada y, entonces, se convierte en dragón. Todo empieza con una tristeza que le lleva a sentir una bola de fuego en la barriga, le sale cola y cuernos y entonces, se convierte.
Pero, su mamá, le acompaña en este proceso, ayudándole a comprender lo que le pasa y por qué ha sentido ese calor en diferentes partes de su cuerpo, y le enseña técnicas de regulación para conseguir volver a la calma en esos momentos en los que las emociones le abruman.
Quizá por eso me gusta tanto utilizar metáforas, historias y ejemplos cotidianos en consulta. A veces, ponerle una imagen a lo que nos ocurre ayuda a explicar y dar sentido a aquello que resulta más difícil.
Y, para terminar, lo que quiero que encuentres cuando entres en mi consulta, es un espacio en el que puedas ser tú, sin tener que fingir que todo está bien. Donde puedas expresar lo que sientes en cada momento, llorar si lo necesitas o reír si te apetece.
No necesitas llegar con las cosas claras. No necesitas saber exactamente qué es lo que te pasa y por qué te sientes así. No necesitas esperar a estar peor para pedir ayuda.
Solo necesitas dar el primer paso, lo demás vendrá solo y yo, estaré al otro lado para acompañarte.
¿Cómo puedes saber si necesitas mi ayuda?
¿Será esto lo que necesito?
¿Podrá ayudarme?
¿Y si no me sirve para nada?
Si alguna vez te has hecho estas preguntas quiero que sepas que es totalmente normal. Dar el paso para pedir ayuda supone aceptar que algo en nosotros no va bien y puede generar dudas, miedos e incluso incertidumbre.
Hay momentos en los que las emociones se mezclan tanto que todo parece un laberinto. Caminamos sin saber hacia donde ir, damos vueltas una y otra vez y sentimos que, por mucho que lo intentemos, no encontramos la salida. Es como si hubiéramos quedado atrapados en una especie de laberinto del que no podemos salir.

Mi labor como psicóloga no es decirte cómo debes vivir ni tomar decisiones por tí, es acompañarte mientras recorres ese laberinto, iluminando tu camino cuando la oscuridad no te deja ver con claridad. Como un explorador que lleva una linterna, te ayudo a comprender lo que te está pasando, a encontrar nuevas formas de afrontar los problemas y a adquirir recursos que queden dentro de tí por si algún día los problemas vuelven.
Pedir ayuda no significa que seas débil ni que hayas fracasado. Significa que has decidido dejar de recorrer ese duro camino en soledad.
Mi objetivo es acompañarte para que puedas comprender tus emociones, recuperar el equilibrio y volver a sentir la calma y el bienestar que mereces.
No tienes que recorrer este camino en soledad
A veces, compartir lo que nos duele con alguien que nos escucha y nos comprende, puede hacer que el camino resulte un poco más ligero.
Aqui comienza tu nuevo camino
Podemos encontrarnos de manera presencial en Palencia, aunque la distancia no tiene que ser un impedimento y también puedes comenzar tu proceso conmigo online, desde cualquier lugar.
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